Investigación social en El Salvador: el reto universitario del siglo XXI

Investigación social en El Salvador: el reto universitario del siglo XXI

15 Marzo 2013 By In Investigación
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Pedro Ticas
Director de Investigación Científica y Transferencia Tecnológica
Universidad Pedagógica de El Salvador.
Doctor en Ciencias Políticas y Sociales
Máster en Antropología.

 

RESUMEN

El escritor contextualiza el quehacer de la investigación en las sociedades latinoamericanas. La presenta como medio para el progreso intelectual de los países en desarrollo. En tal sentido, plantea que las universidades son responsables de promover la investigación como herramienta de producción, conocimiento y ciencia,  pese a las limitaciones teóricas, metodológicas y epistemológicas que esta pueda  tener en nuestro país.

 

ABSTRACT
The writer contextualizes the research duty in the Latin-American societies. He presents it as a mean to achieve intellectual progress in countries going through a development stage. Following this tendency, he states that universities are responsible for promoting research as a tool to produce knowledge and science, no matter the theoretic, methodological, and epistemological limitations that our country endures.

INTRODUCCIÓN

En materia de investigación, Latinoamérica ha sido considerada tradicionalmente por el mundo anglosajón (especialmente estadounidense) como espacio de experimentación política, económica y cultural, sin embargo, algunos países latinoamericanos han logrado formar y consolidar a lo largo de varios siglos una ciencia investigativa propia que les distinga de las restricciones intelectuales impuestas por el mundo occidental el cual, paradójicamente, ha alcanzado niveles de progreso científico debido al talento latino, asiático, africano y europeo.

Científicos sociales, físicos, naturalistas y humanistas latinoamericanos aportan su conocimiento e inteligencia al desarrollo de la humanidad. Desafortunadamente, han emigrado de sus países originarios a universidades del mundo industrializado debido a la ausencia de apoyo y retención de intelectuales en sus propios países.

Ciertamente, las universidades han sido instrumento rector y formador del mundo intelectual latinoamericano. En lo sustantivo con relación al conocimiento científico, en ellas descansa el futuro sociopolítico de los países y en especial, de aquellos con modelos educativos, económicos y culturales dependientes, por esta razón, la investigación entendida como proceso de aprendizaje y propósito del devenir[1] de la sociedad, debe significar el principal instrumento universitario.

En este marco, en materia investigativa países como México, Brasil, Venezuela, Cuba, Argentina, Chile, Uruguay y Colombia han avanzado rápidamente en diferentes áreas de las ciencias sociales, físicas, biológicas, electrónicas y otras tantas con las que contribuyen constantemente al fortalecimiento de las sociedades en su conjunto. Por su parte, el nuevo contexto de las relaciones socioeconómicas en el mundo, nos marca e impone la competencia inequitativa del comercio de la fuerza de trabajo intelectual desde el requisito de su especialización y conocimiento.

Después de la segunda guerra mundial, en Latinoamérica las unidades productivas agrícolas  cumplieron su función de alimentar a la Europa desbastada por la guerra, a cambio de ello, Europa compensó con maquinaria obsoleta de la cual se apropiaron pequeños grupos de campesinos terratenientes, negando con ello la posibilidad de progreso tecnológico industrial nacional que condujo a El Salvador a la sostenibilidad de una cultura de la esclavitud a la usanza feudal. Dicho de otra manera, la fuerza de trabajo nacional fue preparada con mano de obra barata que no requería de formación académica y menos aún, especializada. Hoy a más 70 años después de saturar el mercado internacional con fuerza de trabajo barata, el nuevo orden mercantil requiere de la corresponsabilidad de las universidades para formar y garantizar la adecuada preparación de la fuerza de trabajo que deberá insertarse en un mercado competitivo y por demás excluyente. Precisamente sobre las posibles disfrazadas premisas de “competencia” y “competitividad”, los países industrializados se apresuran a mejorar y elevar el nivel educativo escolarizado en los países pobres y rezagados.

Estas nuevas formas de exigencia colocan a la investigación como uno de los requerimientos de primer orden para el avance intelectual de los llamados países en desarrollo. Esta nueva política “educativa” mundial tiene como propósito conocer con más detalle las transformaciones, identidades, conformaciones socioculturales, emergentes y tradicionales de la población en países dependientes. La idea central es que sean los mismos países los que proporcionen toda la información necesaria y fundamental de sus propias sociedades a través de la investigación especializada, multidisciplinaria e interdisciplinaria.

Evidentemente, las universidades tienen un papel determinante en esta nueva estrategia internacional. En el caso salvadoreño el fenómeno de la participación universitaria se problematiza debido a que este país no cuenta con  tradición en investigación científica en ninguna de las áreas, y las realizadas hasta hoy (exceptuando algunas universidades) han sido más orientadas desde el método observación-acción propio del practicismo de organizaciones no gubernamentales, lo que en cierto modo, ha desviado los procesos de investigación científica hasta llevarlos a plenas especulaciones teóricas de la realidad.  Sin embargo, aún con la precariedad y las limitaciones teóricas, metodológicas y epistemológicas de la investigación producida en el país, algunas universidades hacen su mejor esfuerzo por emprender su cometido de producir teoría, ciencia y tecnología, así lo muestran las siguientes estadísticas preliminares:

Gastos en Actividades Científicas y Tecnológicas e

Investigación y Desarrollo (en miles de dólares)[2]

Áreas Gasto ACT % Gasto I+D %
Ciencias exactas y naturales 35, 777. 87 22 4, 510. 68 25
Ingeniería y Tecnología 32, 259. 55 20 2, 962. 12 16
Ciencias Medicas 23, 634. 35 15 2, 029. 53 11
Ciencias Agrícolas 7, 387. 10 5 677. 91 4
Ciencias Sociales 33, 774. 08 21 4, 847. 82 28
Humanidades 27, 481. 08 17 2, 936. 19 16
Total 160, 312. 03 100 17, 964. 24 100

 

Personal Académico y Administrativo dedicado a la investigación[3]

Personal Hombres % Mujeres % Totales
académico 4, 444 67 2, 191 33 6, 635
administrativo 2, 143 56 1, 651 44 3, 794
Totales 6, 587 63 3, 842 37 10, 429

 

Personal Académico[4]

Personal Académico Hombres % Mujeres % Total
Docentes 4,043 68 1, 945 32 5, 988
Docentes-investigadores 354 61 226 39 580
Investigadores 47 70 20 30 67
Total 4, 444   2, 191   6, 635

Sin duda que dichas estadísticas no resultan nada alentadoras, sobre todo si comparamos el volumen de inversión en investigación de otros países con respecto a El Salvador, por ejemplo, sólo en México, en el año 2003 fue invertido más del 1% del PIB[5] en algunas áreas de investigación:

Pese a esta situación, las cifras alcanzadas en El Salvador constituyen el inicio de un proceso que habrá de sostenerse y profundizarse con el tiempo. En estas circunstancias, todo indica que en virtud de las nuevas exigencias internacionales, la política investigativa nacional se orienta en función de tres elementos fundamentales:

  1. Acelerar e incrementar la formación en educación media (alcanzar mayor numero de técnicos con conocimientos teóricos básicos)
  1. Reorganizar administrativamente la infraestructura educativa nacional (hacerla funcional)
  2. Iniciar un proceso de experimentación investigativa al estilo de las ciencias naturales para describir diferentes fenómenos de la sociedad en general y de los grupos sociales en particular

Cabe señalar que esta novedosa etapa de investigación que se abre en el país responde más a las propias iniciativas particulares de diversas instituciones de educación, sociales, culturales y otras. Definitivamente el interés de las instituciones de enseñanza superior, organizaciones civiles y otras similares para que se desarrolle la investigación social en el país, es uno de los mayores avances que en materia educativa ha permitido el estado nacional. Quizás el hecho que el país no cuente con una tradición en investigación científica social ofrece la ventaja de crear corrientes teóricas propias y fundamentadas. Para emprender este exigente camino, es necesario que las instituciones de enseñanza superior entiendan que técnicamente la investigación científica contiene procesos y componentes  esenciales. En el caso de las Ciencias Sociales no podemos hacer ciencia desde el escritorio formulando supuestos teóricos imaginarios. El contacto del investigador con la realidad es imprescindible, SUBSTANCIAL E INELUDIBLE, ES EL PRIMER REQUISITO DE LA INVESTIGACION CIENTIFICA.

Ciencia política y Ciencias sociales

Como señalamos anteriormente, por diversas razones históricas propias de El Salvador, el aporte de las Ciencias Sociales  ha sido limitado y en muchos casos suprimido y obstaculizado. Posiblemente las mismas condiciones de violencia política de más de un siglo han llevado a las ciencias sociales a ser simplemente observadora de la expresión social sin haberla utilizado como una de las principales herramientas de cambio y conocimiento histórico y sociocultural.  Esta situación de limitada acción y aporte de las ciencias sociales y culturales la ha llevado a una condición de supeditación de carácter metodológico de las ciencias políticas. Los fenómenos económicos, sociales y culturales se han analizado a partir de premisas, procesos y métodos de la política limitándola al reducido ejercicio partidista.  Sin menoscabo del aporte teórico que la politología como ciencia ofrece a la interpretación social, debemos preguntarnos ¿si en este país se ha construido ciencia política o si la práctica política partidista ha sido el resultado de un proceso empírico reduccionista de la historia?[6]

En definitiva las ciencias sociales y políticas han estado tan intrínsecamente relacionadas que en realidad  habría que desprender cada uno de los componentes que las han entremezclado para encontrar los elementos de confusión metodológicos. A pesar de las probables confusiones epistemológicas y metodológicas  entre las C. Sociales y C. Políticas, es importante señalar que la política nacional se ha construido sobre la base de los hechos y que los aciertos o errores han servido para crear una cultura política de masas, la cual en algún momento de la historia de este país, mediante la participación ciudadana se ha convertido en una cultura política de activismo, práctica especulativa y teoría espontánea, por esta razón, las universidades representan más que la simple formación académica, constituyen en sí mismas, el centro rector de la conciencia y opinión de los cambios sociopolíticos  que la sociedad va experimentando.

En ellas se expresan a través de los estudiantes, valores encontrados, conductas, grupos culturales, grupos económicos y sobre todo, el tipo de sociedad que se construye para el futuro. Las universidades son responsables de proponer una ciencia descriptiva pero sobre todo explicativa y predictiva del devenir social. La investigación es el instrumento más significativo de toda universidad, aquellas que no investigan no producen conocimiento ni ciencia, no ofrecen mayor aporte a la sociedad que la reproducción mecánica de formar e instruir profesionistas en serie, sus ámbitos de dominio se reducen y posiblemente están destinadas a desaparecer con el tiempo. La investigación constituye una forma de poder y en su caso de resistencia frente a la enajenación globalizada del conocimiento. La capacidad e inteligencia universitaria NO es exclusiva de los países anglosajones, aquí en este país, existe la inteligencia universitaria necesaria para fortalecer las instituciones y aparato productivo en general, en consecuencia, ¿por qué tomar modelos de desarrollo ajenos?

Vale la pena recordar que en ciencias sociales la explicación del todo social es un proceso de construcción teórica que se alcanza a largo tiempo, de hecho, el todo nunca termina de ser explicado debido a su carácter dinámico y cambiante, en otras palabras, suponer una explicación acabada de cualquier fenómeno social, contravendría las exigencias del método científico que nos obliga a transformar el fenómeno aún en su fase teóricamente constructiva. Construir el objeto requiere de la aplicación de múltiples diseño teórica, empírica, epistemológica, metodológica e incluso imaginativa en razón de lo que cada investigador le confiere a su objeto y por supuesto, de los datos que cada realidad le arroja.

Se trata de descubrir la esencia de los fenómenos (desdoblados) de la interpretación o análisis de los mismos para lograr su transformación y sobre todo, de reafirmar el carácter predictivo de la ciencia. Asimismo, corresponde a las ciencias sociales y lógicamente al investigador, proponer a la sociedad en general y particularmente a cada uno de los grupos que la conforman en lo cultural, económico, social y político, los elementos de contenido que puedan modificar la forma en la que éstos se presentan y por tanto el verdadero sentido de la ciencia a partir del conocimiento de la particularidad.

Si el todo se nos presenta como caótico por su carácter transformante, las ciencias sociales se ocupan de dividirlo en sus partes, confiriendo al método la determinación objetiva o superficial de las mismas de acuerdo al interés del investigador. Ciertamente la ciencia como tal debe desestimar la carga ideológica de su acción, de tal manera que los prejuicios del investigador en teoría-  no influyan en los resultados, puesto que a trasluz, la investigación social responde a los intereses ideológicos del investigador, manifiestos en el proceso metodológico que él mismo diseña para su estudio.

 

 

La investigación Científica

Como hemos señalado, la investigación en ciencias sociales es una constante en el tiempo, espacio y población. Cuando se hace investigación seria, su carácter científico la obliga a ser constante, recurrente y aunque en algunos casos parezca repetitiva, en ello radica la propia construcción teórica de la ciencia que solo se supera a sí misma mediante su continuidad y constancia. En términos generales, pensar en investigación social es descifrar y escudriñar desde lo más simple hasta lo más complejo. Esto supone advertir una serie de variables que la hacen dinámica, cambiante y sobre todo, propicia para el objeto de estudio que el investigador se plantea. No esta por demás señalar que la meta final de una buena investigación radica en el mejoramiento de la sociedad.

La investigación científica se apoya siempre en estudios anteriores sobre el tema que se trata o sobre estudios similares. En ellos se encuentran formulaciones teóricas a las que el investigador a llegado a través de diferentes pasos, independientemente de las conclusiones, es decir, estar o no de acuerdo con ellas y en cuyo caso, la relevancia de los descubrimientos y definiciones hechas constituyen materia prima para otro investigador que busca responder a sus propias preguntas. Es posible que las preguntas formuladas por un investigador anterior no quedes resueltas, sin embargo, eso es lo importante de la investigación social, ya que el nuevo investigador puede formular o replantear nuevas preguntas para explicar mejor el fenómeno o simplemente darle continuidad a las preguntas no resueltas sobre el mismo tema.

Precisamente esos pasos de formulación y respuesta a las preguntas no resueltas es lo que recibe el nombre de Método Científico. Al respecto podríamos exponerlo en los siguientes pasos: 1) Planteamiento de la pregunta, 2) Identificación de factores empíricos, conceptuales, históricos, 3) Formulación de hipótesis ( no siempre es indispensable, depende del problema planteado), 4) Recopilar información documental, empírica, 5) probar hipótesis, 6) Desarrollar la hipótesis ( sólo si fue conformada en el proceso), 7) Revisión de teoría y 8) Planteamiento de nueva pregunta (retorno al inicio).

Sin teoría no hay método ni metodología[7], esto implica que un investigador que no cuente con un cuerpo teórico basto no puede desarrollar investigaciones científicas ya que éstas quedarían únicamente en el plano de lo subjetivo. Desde luego que ese  no es el caso de aquellos sondeos de opinión con orientación aritmética o casuística y que cumplen su cometido de obtener datos inmediatos de medición sociométrica.

CONCLUSIONES

En definitiva, en virtud de conocer la realidad de la sociedad dividida en sus partes requiere de tres consideraciones a saber: Primera, el conocimiento y desarrollo de las ciencias históricas que presupone una explicación científica de los hechos y sus principales causas, Segunda, el conocimiento y desarrollo de las ciencias concretas que deben explicar las partes del todo y Tercera, la búsqueda constante de crear concepciones generales que expliquen a su vez de manera particular el proceso histórico en su totalidad[8]

  REFERENCIAS Weber Max, Sociología General, Ed. Porrúa México 1992 Ticas Pedro, La formación del investigador. El día. México 1992. Ticas Pedro, Antropología Política Salvadoreña E/P El Salvador 2009 CONAC YT, Estadísticas sobre actividades científicas y tecnológicas. El Salvador 2009. Sector Educación. Ticas Pedro. La investigación en ciencia sociales, Revista Arcoiris No. 24,año 5, México. 1995


[1] Ticas, Pedro, La investigación en ciencias sociales, Revista Arcoiris No. 24, Año 5, México, 1995. Pág. 67
[2] CONACYT, Estadísticas sobre actividades científicas y tecnológicas El Salvador 2007, Sector Educación Superior, Noviembre 2008. Pág. 17
[3] Ibídem. Op. Cit.
[4] Ibíd. Pág. 23
[5] Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, México, Octubre de 2003
[6] Ticas, Pedro, Antropología Política Salvadoreña, E/P, El Salvador, 2009
[7] Weber, Max, Sociología general, Ed. Porrúa, México, 1982, Pág. 167
[8] Ticas, Pedro, La formación de investigador, El Día, México, 1992.

 

Visto 42849 veces Modificado por última vez en Martes, 11 Junio 2013 09:01
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