La Crisis de los Paradigmas
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La Crisis de los Paradigmas

12 Septiembre 2013 By In Pedagogía
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crisis de los paradigmas

José Humberto Velázquez
Docente tiempo completo
Universidad Pedagógica de El Salvador

RESUMEN
El autor remite al término paradigma, expone su connotación actual y plantea sus problemas teóricos. Para ilustrar su explicación, el autor se ocupa del caso del marxismo en la extinta Unión Soviética y concluye que la crisis de tal paradigma debe ser resuelta por los profesionales de las ciencias del hombre.

ABSTRACT
The author complies with the term paradigm, exposes its present connotation and presents its theoretical problems. To illustrate his explanation, the author refers to the Marxism in the former Soviet Union and concludes that the paradigm crisis must be resolved by professionals in human sciences.

 

 

INTRODUCCIÓN

¿Qué es un paradigma?

Para mi es necesario explicar personalmente lo que entiendo por paradigma, porque es una categoría alrededor del cual existen muchas confusiones actualmente, pues muy pocos autores se dedican en sus trabajos a aclararlo y la mayoría lo que hace es racionalizar lo que entiende por paradigma.

Para exponer mi idea de lo que es un paradigma déjenme contarles una anécdota. Ustedes saben que en filosofía la costumbre es partir de la observación de fenómenos sencillos, para de allí empezar el trabajo abstracto.

Iba un caballero por una carretera manejando su automóvil, a una moderada velocidad, en el carril correspondiente, cuando llegó a una curva no vio que venía otro automóvil en sentido contrario y exactamente en el mismo carril, por supuesto, con la amenaza de choque. A él apenas le quedo tiempo de maniobrar de tal manera que salió de la carretera. Cuando se aproximó el otro automóvil logro ver que era conducido por una mujer, la cual cuando pasó a la par de él le grito "¡Cerdo!", el hombre con gran agilidad mental inmediatamente le grito "¡Vaca!".Pasado el susto, empezó a maniobrar para entrar de nuevo a la carretera haciéndose reflexiones de cómo hay gente que maneja de manera tan peligrosa y además tan malcriada. Tomó la carretera, dio la vuelta a la izquierda, aceleró un poco y cuál no sería su sorpresa cuando inmediatamente al salir de la curva fue a chocar contra... un cerdo muerto que estaba en la carretera.

Entonces se dio cuenta de cuál era realmente la situación: la mujer que venia manejando seguramente vio el cadáver del cerdo que la obligo a desviarse. Por eso salió por otro carril y para prevenirlo grito ¡Cerdo!, que quería decir "hay un cerdo en la carretera". Hasta entonces él se dio cuenta de cuál era realmente la situación.

¿Qué es lo que paso?, ¿Por qué un mismo hecho era sujeto de dos interpretaciones y dos juicios tan distintos?. Es que en primer tiempo se juzgó la situación con un determinado paradigma y cuando chocó con la realidad cambió de paradigma y, entonces, cambió la interpretación de la situación. Lo que sucede es que los paradigmas correctos e incorrectos determinan nuestras actividades y conductas, nuestros límites, normas y reglamentos y son un filtro para la percepción de los datos de la experiencia –tanto, que existe algo que suele llamarse el "síndrome paradigmático" que consiste en un efecto negativo que impide percibir correctamente la realidad; así, afecta nuestros juicios. Ahora la idea de lo que es un paradigma.

Primero miremos el medio de donde viene el término. Históricamente paradigma es una palabra que ha existido siempre, es una palabra latina que viene del griego, siempre se ha traducido por modelo, pero la connotación epistemológica actual apareció allá por los años cincuenta de este siglo; regresó durante los años setentas asociado a una posición relativista, idealista y subjetiva.

Paradigma como "teoría" aparece en la obra "Filosofía de las Ciencias Sociales", se trata realmente de un filósofo, R. Rudner, quien la publicó en el año 1966; pero en 1970 aparecen dos autores que son quienes le dan su sentido actual. Uno de ellos es Tomas Khun que escribe un libro que se llama "La Estructura de la Revolución Científica" (1970), y el otro es I. Lakatos que escribe "El criticismo y la raíz del conocimiento" (1970) de la Universidad de Cambridge.

¿Qué es entonces un paradigma? Un paradigma es un conjunto de enunciados sistemáticamente relacionados, que incluye cuando menos un principio general tipo ley (que establece relaciones causales entre variables, conjuntos o sistema de variables); es un conjunto confirmable o refutable en principio; y aquí es donde se centra realmente el meollo de la discusión actual.

Realmente, un paradigma ¿es refutable o no? Si un paradigma está compuesto de teoría sustantiva ¿Qué pasa si una de ellas es rechazada? ¿Qué pasa con todo el paradigma? ¿Qué pasa si varias teorías son rechazadas?.

Continúo con el concepto. Un paradigma es un conjunto de enunciados que se propone para explicar o comprender un fenómeno o proceso. Como ejemplo de paradigmas tenemos el Materialismo Histórico; si lo tomamos como paradigma, si lo ponemos a ese nivel de teorización mayor, entonces está compuesto por teorizaciones menores que podrían llamarse perfectamente teorías sustantivas, y claro, esas teorías que podríamos encontrar en el Materialismo Histórico podrían ser la teoría del valor, la teoría sobre la organización del partido, la teoría de la naturaleza internacional del capitalismo imperialista, la teoría de la historia. Hay otro ejemplo que podría ser teoría de la mente, el psicoanálisis freudiano. Si el freudismo es un paradigma, ese paradigma estaría compuesto, integrado por una teoría de la histeria que fue la primera que propuso Freud y la primera que abandonó). La teoría de Edipo, la teoría de la relación entre Eros y Tanatos, la teoría del fetichismo. Esa es la idea de lo que es un paradigma y las teorías que los integran. Aquí es donde aparece el problema. ¿Cuándo se puede decir que una teoría o paradigma ha sido refutado, rechazado o superado? Las consecuencias de las respuestas son considerables en lo científico, en lo político y en lo ético, porque sucede que las ciencias e investigaciones apoyadas en esa teoría correrán la misma suerte del paradigma. Por ejemplo, la arqueología social y la sociología inspiradas en el materialismo histórico, al parecer están liquidadas después del derrumbe de la Unión Soviética. En esta breve intervención, por supuesto no pretendo dar una respuesta completa a la pregunta, ni siquiera una respuesta parcial novedosa porque lo cierto es que hoy por hoy no hay una respuesta disponible.

Siguiendo con el tema del paradigma un paradigma puede probarse si usamos métodos o principios de falsedad; entonces ¿Cómo hacemos para saber si un paradigma ha sido desechado? que es precisamente la pregunta a que nos han conducido los cambios que se han dado a nivel mundial. Primero, los paradigmas son útiles y son comunes y quizás sin esos niveles de abstracción no podríamos elaborar el conocimiento (aún en niveles mucho más concretos) Nuestra vida diaria la desarrollamos con base precisamente a paradigmas; claro que cuando el paradigma es compartido por una comunidad científica entonces hablamos de él en el sentido en que lo hemos estado usando.

Entonces, los paradigmas sirven para conocer y son guías de acción, pero hay un riesgo y el riesgo es que se puedan convertir en el paradigma, que se admita no la pluralidad de paradigmas que me permitan comprender o explicar una determinada situación, sino que yo sostenga que mi paradigma es el paradigma y cuando se llega a esa situación es que se produce la parálisis paradigmática; que es una enfermedad mortal de certeza, se muere de certidumbre, que es lo que al parecer pasó precisamente en la Unión Soviética. Ellos habían encontrado la verdad y no admitían ninguna otra explicación; eso trajo consigo todos los defectos propios de lo que es llamado el síndrome paradigmático.

Lo que observamos en este juego de paradigmas, es que sus creadores son por lo general gente de fuera del área en la cual se está cambiando; y por el contrario, los primeros que aceptan y predican un paradigma, tiene algo de apostólico, son los que suelen llamarse pioneros, cuando estos aparecen se da una norma lógica según la cual cuando un paradigma cambia todo vuelve a cero, se borra todo y empezamos, precisamente de nuevo a reinterpretar todo lo que antes había dicho. Diremos que pasa como en el caso del marxismo.

El marxismo era un paradigma constituido por cuando menos tres grandes áreas, tres grandes teorías sustantivas, una de ellas es la dialéctica materialista, otra el materialismo histórico y, luego, una antropología.

La dialéctica materialista tenía unos principios según los cuales la dialéctica es el principio del saber, y además sostenía que la naturaleza es el principio de lo real; pero hay, además, otra área en la cual está el materialismo histórico, la crítica de la economía política que llamaba Marx, en la cual destaca cuál es el hecho histórico fundamental; establece las teorías de la infraestructura y supraestructura, la teoría de la revolución y su desarrollo y, en la antropología, que fue de las primeras que se hizo, sobre todo en los Manuscritos económico-filosóficos de 1844, que es la crítica de la religión y la filosofía, se habla del fin de la alineación del hombre. De las primeras que digo, concluimos en la unidad del saber y lo real; y de la segunda, la fijación de las tareas éticas históricas.

La crisis de un paradigma

El problema con el marxismo es que con base en este paradigma se organizó todo un mundo, que hubo millones y millones de personas cuya vida fue organizada con base a este, y lo que ofrecía era precisamente: La producción socialista, la abundancia socialista y por supuesto reparto socialista; pero desgraciadamente ninguna de las tres promesas llegó, y hubo un momento en el que el sistema fundamento en ese paradigma se derrumbó de manera estrepitosa.

La pregunta que ahora nos queda es: ¿Qué es lo que se conserva realmente del marxismo?, algunos que crecieron y se desarrollaron intelectualmente con los principios y enunciados de este paradigma, ya no tienen mayor capacidad para cambiar, y su manera de pensar, lo que sostienen es que el marxismo sigue intacto, lo que fracasó fue el marxismo social real, con lo cual se suicidan en cuanto marxistas, porque sostener que lo que fracasó fue el socialismo real, es simplemente afirmar que lo que queda vigente es el socialismo ideal, es decir que si hay discrepancia entre la realidad histórica y el paradigma que intenta conocerla y explicarla, la que está equivocada es la realidad histórica. A quienes eso, y es lo que implícitamente sostiene, le convendría leer un texto de un tal Lenin, que se titulaba "Materialismo y Empiriocriticismo", en el cual sostiene que la corte suprema del conocimiento científico es precisamente la práctica, la confrontación con la práctica. No se puede sostener que el paradigma es el correcto y que la realidad histórica es la que está equivocada, eso es idealismo, eso es metafísico.

Lo que tenemos que hacer es empezar a analizar realmente qué es lo que queda, si algo realmente queda, del marxismo. Porque en esto tenemos que ser valientes. Yo he predicado durante años con la mayor convicción ese modelo, ese paradigma; y cuando se derrumbó la Unión Soviética allá en noviembre del 89, entonces me quedé como un jugador de base ball, sorprendido entre la segunda y la tercera base ¿verdad? Sin poder regresar a la segunda ni llegar a la tercera. Ahora he estado repensando las cosas, sobre todo a la luz de las nuevas tesis que se están poniendo. Para mí son solo sucedáneas de las tesis anteriores, pero que de alguna manera nos dicen en qué dirección está marchando precisamente el pensamiento.

Hay un autor, en realidad hay dos autores, pero uno de ellos es quien más se conoce, Francis Fukuyama, últimamente se está poniendo de moda, consecuentemente con lo que es ahora el neoliberalismo, quien sostiene que la historia ya terminó. Es un artículo que publicó y que llama precisamente, "El fin de la Historia" la terminación de la historia, lo cual es derivado del pensamiento Hegeliano. Según Hegel la historia no es más que el desenvolvimiento de las contradicciones del ser. Es claro que cuando se terminan las contradicciones se termina la historia. Esta es una idea implícitamente sostenida por Marx en los "Manuscritos económico filosóficos de 1844". Marx sostiene como una meta quizá no tan próxima, el no la miraba tan próxima, que era la meta del consumismo; y claro, todo lo que había pasado antes del socialismo él lo interpretaba precisamente como prehistoria del hombre, la verdadera historia del hombre comienza con el régimen socialista, pero significa quizá que habría terminado con las contradicciones.

Francis Fukuyama lo que hace es un razonamiento a partir de Hegel, dice:
"Mire, si la historia es realmente el desarrollo de las contradicciones del espíritu absoluto que crea el universo, el hombre, la sociedad y lo demás; y ahora hemos llegado a una situación en la cual el mundo está bajo la hegemonía de una potencia única, entonces quiere decir que se han terminado las contradicciones y por lo mismo se ha terminado la historia". El pensamiento podría sostenerse inclusive usando categorías y conceptos marxista –quizá no anda desencaminado. Por supuesto que alguien podría señalarle: Ahora hay todavía contradicciones como la que se da entre la Unión Europea y el Japón. Sí pero esto podría decirnos y lo dice Fukuyama, son contradicciones secundarias como diría Mau Tse Tun, y que por lo mismo no están eliminadas, pero que tampoco figuran necesariamente en la historia.

CONCLUSIONES
El problema aquí se plantea particularmente para aquellas disciplinas que se desarrollaron o que se acogieron, quizás excesivamente, a un paradigma que ha hecho conflicto y entre ellas está precisamente la sociología. El problema está en que ahora realmente ya no sabemos lo que habría de enseñarse en la carrera de sociología, ya no sabemos qué han de hacer los sociólogos y esto plantea el problema de la elaboración de un plan de estudio, ¿cómo yo he de saber lo que tengo que enseñar, si no sé lo que voy a hacer? ¿Si no sé lo que voy a hacer, qué es lo que te enseño?

Antes no teníamos problemas, estábamos formando "sociólogos para el cambio" la sociedad va a cambiar decían (y a algunos ilusos nos parecía que el camino estaba a la vuelta de la esquina) pero el tal cambio no llegó e, inclusive, se terminó la guerra y estamos desencantados por el desarrollo de los acontecimientos.

El problema queda para los filósofos, sociólogos, antropólogos; en una palabra, para los profesionales de la ciencia de la conducta.

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