Educación para la Paz

Educación para la Paz

12 Septiembre 2013 By In Pedagogía
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educacion-para-la-paz-2013Luis Alonso Aparicio

RESUMEN
Con tono profundo el autor apela a una Educación para la Paz, reflexionando sobre los aportes de grandes pensadores que incidieron en su momento en las sociedades del mundo, a partir de sus doctrinas y filosofía de vida, específicamente para una cultura de paz.

ABSTRACT
With a deep tone, the author appeals to an education for peace, as an afterthought of the contributions of great thinkers that have had a great influence on the world societies, starting from their doctrines and life philosophy, specifically towards a culture of peace.

 

 

INTRODUCCIÓN
La sociedad que fue la ocasión para que el hombre accediera a la humanidad, fue al mismo tiempo la razón para que el individuo adquiriera una personalidad y, dentro de la comunidad, se distinguiera con características propias entre sus semejantes. De ahí en adelante el hombre y la sociedad en la cual él era persona fueron consolidando y enriqueciendo la obra cimera de su radical actividad vital: la cultura. Dentro de esta, los pueblos se abocaron a la tarea de regular sus relaciones y, para moderar sus impuestos violentos, establecieron normas de cumplimiento obligatorio que en ocasiones se rompen y generan conflictos.

En sus orígenes esas normas se expresaron en principios religiosos o filósofos de acuerdo con su evolución cultural. Dentro de ellas dos valores extremos ponían al hombre en actitud reflexiva para tomar las decisiones que dieran rumbo a su vida en sociedad. Cuan más se aproximara al bien, aquella lo acogía honrosamente; pero si se inclinaba hacia el mal, lo sancionaba en consecuencia.

Las culturas orientales asociaban los valores antagónicos a personajes de carácter religioso: Ormuz y Ahriman para los persas: Shiva y Vishnu para los hindúes. Ellos ejercían su poder sobre las sociedades y sus integrantes.

Esta adjudicación de poderes a personajes mítico religiosos, evoluciona a su vez hasta reproducir personajes filosóficos religiosos como Buda (siglo VI a.c) quien estructuro una ética "de camino óctuple" de la cual, para fines de este trabajo, tomamos dos "caminos".

"El propósito acertado, que significa la determinación de refrenar los deseos, no tolerar el mal y no hacer daño a nadie."

"La conducta acertada, que significa no matar, ni robar, ni llevar vida licenciosa."

Es obvio que estos dos caminos inducen a una vida pacífica y no violenta, característica fundamental del pensamiento reflexivo budista.
También del siglo VI a.c., Mahavir "fundador del jainismo" quien antepone al criterio metafísico de verdad "a un principio didáctico de la ahimsa (no violencia) con el primer deber moral y el máximo valor adecuado del hombre".

La tradición cultural china, a diferencia de la hindú, tiene su fundamento en la historia y en la tradición , en consecuencia, el pensamiento de su representante, tuvo que ser profano, es decir, extraído de asuntos puramente humano que no obviaron el utilitarismo en cuanto fuera necesario para el bienestar de la sociedad.

El pensador mas caracterizado del pueblo chino, fue Confucio (siglo VI A.C) quien en, una sola frase dejo expresado su rechazo a las actitudes autoritarias y violentas. Dijo: "El gobierno opresor, es más cruel que el tigre"

Explícita o implícitamente, el pensamiento oriental, de acuerdo con los representantes que aquí he citado, fue pacifista en sus declaraciones internacionales de dirigir la vida de los hombres hacia el bienestar y tranquilidad.

No se pudo omitir la expresión de Jesucristo referida a sus discípulos hace más 2000 años: "la paz os dejo, la paz os doy".

Aquellos pueblos antiguos hicieron su educación sobre la base de dos principios que sentaron sus, máximos representantes orientados prioritariamente hacia el mantenimiento de la paz en sus sociedades.

Siglo más tarde, Juan Luis Vives (1492-1540) en sus obras "Sobre la pacificación" y "Concordia y discordia", nos presta dos tratados insuperables de filosofía pacifista, en los que (él) llega a su humanismo esencial".

Juan Amos Comenio (1592-1670) autor entre otras obras, de la "Didáctica magna", diseña en sus escritos un proyecto de "reforma de las sociedad humana" bajo la dirección de instituciones internacionales tendientes a asegurar el mantenimiento de la paz".

William James (1842-1910), precursor de la filosofía educacional norteamericana, considera la verdad con tal amplitud que resulta difícil para una mente aprehenderla en su totalidad. Filósofo de la de la democracia, considera que es sagrado el respeto por la individualidad del ser humano, "es decir la tolerancia externa para cuanto no se haga intolerante.

Por último en este sintético inventario de reconocidas figuras del pensamiento internacional sobre una educación que tiene como fin la eliminación de la violencia y la exaltación de la paz, considero necesario incluir el nombre de María Montessori (1870-1952), fundadora de los Jardines de infantes en Italia, instituciones en las que, bajo la influencia de J.J. Rousseau, desarrollaba con su método la libertad de los párvulos, motivo por el cual, con la entronización del fascismo en su país, le fueron cerradas sus instituciones y ella misma tuvo que emigrar. En semejantes circunstancias, y advirtiendo las tendencias del régimen fascista reafirmó su espíritu de libertad y difundió su pensamiento pacifista en cuanto medio tuvo a su alcance. Convencida de que la educación es el medio idóneo para infundir en las sociedades el espirito de la paz expresó en esos conceptos la energía de tal conversión: "... yo creo... que la preparación de la paz a través de la educación es la obra más eficazmente constructivas contra la guerra, dado que las guerras de hoy no se justifica por las exigencias de los pueblos, ni le ofrecen ninguna esperanza de progreso."

Me he detenido en lo que pensaron grandes figuras de la historia de la educación, desde el siglo VI a.c hasta mediado del siglo pasado para darle apoyo a mis ideas expresada en el fragmento de una ponencia que presenté en el Congreso del niño, patrocinado por CEMOPE en el año de 1990.

Aunque han pasado varios años después de actividad tan relevante, considero que muchas de las ideas expresadas en mi trabajo, tiene actualidades, sobre todo que fueron escritas cuando la guerra interna de nuestro país estaba en sus momentos más dramáticos y dolorosos.

Puedo afirmar que la educación no ha podido, ni en nuestro suelo, ni en ningún otro, manejar las confrontaciones que han tenido como corolario trágico la guerra.
Resulta inexplicable que el hombre no haya podido encontrar el camino correcto para vivir en armonía con sus semejantes, cuando todas las escuelas filosóficas, las doctrinas religiosas y los descubrimientos científicos lo han ubicado en situación de privilegio en el mundo.

La educación misma parece no haber profundizado lo suficiente en la conciencia del hombre para que aprendiera a ser entre sus iguales.

El Salvador, con una economía agrícola dependiente, con la guerra que ha roto la mayoría de los mecanismos de control social, incluso la palabra que en ocasiones hiere más que las balas, y con las consecuencias que con su relevancia incluiré en las conclusiones, debe movernos a pensar que hemos desaprovechado el tiempo para hacer una educación que nos pusiera en actitud de enfrentar el dramatismo del futuro que nos espera.

A los educadores nos corresponde aun gran responsabilidad, pues nuestra acción se realiza directamente con las generaciones en formación y es en ellas, en primera instancia, en las que debemos crear condiciones pacificas de convivencia, adoptando en forma seria y consiente, las actitudes más consecuentes con la situación que debemos afrontar, la nuestra debe ser una acción formal realizada con mayor esmero del que hasta hoy hemos utilizado, tarea patriótica para la cual será necesaria una formación académica como la que demanda la complejidad de la historia futura de nuestro pueblo.

A la acción formal del sistema, debe acompañarla una educación informal permanente de manera que, como un programa global, minimicemos el espíritu de confrontación que hasta la fecha hemos padecido.

El reto para la educación, ya formal, ya informal, es grande pues el futuro no espera. Debemos ser consientes de que toda labor educativa ha de ser puesta en acción en un ambiente signado por la discordia, la frustración y la violencia llegando al extremo de convertirse en sistema.

Debimos haber comenzado hace muchos años a revisar los criterios cualititativos de nuestro sistema educativo, para introducir en él los principios emergentes que se orientaran hacia la finalidad ineludible de hacer educación por la paz.

CONCLUSIONES

1. Toda guerra, cualquiera que sea su dimensión y su escenario, no puede enmarcarse en la educación ganar-perder. Es cierto que ha de haber uno que haga, pero los costos de la victoria son enormes. Entonces, la ecuación más exacta es la de perder-perder.

2. Toda guerra, por principios es inhumana. Todas las vidas que en ella se pierden; todo el dolor y la desesperación que causan; toda la destrucción de lo que el hombre y la sociedad han construido y producido, son golpes irreparables para la humanidad.

3. Las guerras se producen porque los seres humanos usamos muy poco la imaginación para manejar los conflictos que llevan a ella. Si la provocación viene de la injusticia social o de la violencia estructural, debemos usar todos los recursos que el conocimiento pone a nuestro servicio para manejar el conflicto y evitar la guerra.

4. Considerar que la paz es ausencia de guerra, es alentar una esperanza transitoria. La historia de la humanidad nos enseña que los pueblos han guerreado por años y que, en los periodos de paz, se han preparado para la guerra. En otras palabras, si se quiere la paz, hay que prepararse para la guerra.

5. Toda guerra rompe las normas de control social que mantienen cohesionada fraternalmente a una sociedad. Si la guerra es de carácter interno o civil, la ruptura es, más evidente: se irrespeta la ley, la integridad física y moral de las personas; la propiedad pública y privada, etc.

6. Toda guerra genera odio y deseo de venganza. El odio nace en el ser humano de la misma fuente de donde brota el amor, sin embargo, mientras éste es intrínsecamente constructivo, el odio es radicalmente destructivo y potencialmente degenerativo, pues puede presentarse en un proceso que puede ir desde la indiferencia hasta la ira, la saña y la venganza.

7. La marginación, la pobreza, el hambre y la injusticia pueden acumular en el subconsciente una carga peligrosa que tiende a terminar en odio y en violencia. Una inadecuada manipulación de esos elementos, puede evolucionar hasta estallar en guerra.

8. La guerra genera temores que se expresan de diversa manera de acuerdo con la edad, la madures y la cultura de las personas.

9. La cantidad de muertos durante los diez años de guerra, cualquiera que sea el bando en que ellos hayan militado, ha producido traumas psicológicos en los deudos que les han sobrevenido. No se puede medir hasta qué grado se generan deseos de venganza o de cualquier otro tipo de reacción impredecibles.

10. Si la cantidad de muertos durante el conflicto se considera que está entre los 18 y 35 años puede concluirse que hay un número proporcional de huérfanos y de madres abandonadas sobre todo si se mide la calidad de uniones maritales en la familia salvadoreña.

11. Los protagonistas del conflicto armado, cualquiera que sea el bando en que hayan militado, seguramente tendrán uniones no matrimoniales en los campamentos en donde hayan estado destacados. Y de esas uniones también nacerán hijos que junto con las madres, habrán de quedar desprotegidos.

12. Los niños que nacieron en 1980 en las zonas de mayor intensidad de conflicto, han crecido en un ambiente en el que la guerra y la muerte, para ellos, han sido fenómenos muy naturales. Sin embargo, las escuelas en su desarrollo bio-psico-social serán negativas, especialmente entre los tres y cinco años de edad, periodo en que se define los rasgos de la futura personalidad del niño.

13. Los niños que tenían de cuatro a seis años cuando el conflicto se recrudeció en su propio hábitat, han llegado ya a la adolescencia. Si se quedaron en sus lugares de origen especialmente en el campo han generado, sin duda alguna, un concepto del mundo y de la vida, consecuente con la realidad que han vivido ha su alrededor: los valores que entonces se formaron seguramente serán negativos.

14. Los niños y adolescentes que emigraron de sus lugares de origen para instalarse en campamentos de refugiados, ya sea dentro o fuera de nuestras fronteras, han debido sufrir los traumas de adaptación a un medio hostil por cuanto será extraño a las condiciones propias del hábitat abandonado.

15. La pobreza, la marginación, la frustración que genera toda guerra pueden resultar peligrosas si no se da un tratamiento adecuado a la población que la sufre. El peligro será mayor, si los grupos de presión atacan a los supuestos causantes del problema hasta generar la figura de un enemigo al que se debe destruir.

16. Cuando la guerra termine, miles de niños, jóvenes y mujeres que han estado bajo las armas, habrán de regresar para integrarse a la sociedad civil; pero como protagonistas en el conflicto, sin importar cuán prolongada haya sido su permanencia en los grupos armados, necesitaran un tratamiento especial que los libere de toda la presión psicológica de los cambios de actitudes hacia los demás y de las privaciones a que han estado sometidos durante su participación en la guerra.

17. La sociedad misma que acoja a los protagonistas de la guerra después que esta haya terminado, debe desprejuiciarse para evitar actitudes discriminatorias contra los protagonistas desmovilizados.

RECOMENDACIONES

Para corto plazo.

a. Crear grupos multidisciplinarios –psicólogos, sociólogos, médicos, educadores y trabajadores sociales, estadígrafos, etc.- para que elaboren y realicen proyectos de tratamiento, ejecución y seguimiento para detectar y resolver los traumas de mayor relevancia en la niñez y en la familia, como consecuencia de la guerra.

b. Poner el mayor énfasis en los campamentos de repatriados de refugiados y de comunidades marginales para procurarles los medios necesarios a fin de que vayan generando un verdadero espíritu comunitario que los impulse a salir progresivamente de la marginación.

c. Crear un apoyo privado o gubernamental, un instituto o entidad que se encargue de realizar un programa de educación para la paz, y solicitar la cooperación internacional para el intercambio de experiencias y expertos a fin de darle consistencia a la institución que se cree.

d. Sugerir a las autoridades de Defensa Nacional, la realización de programas de tratamiento psicológico a todos los elementos de tropa que hayan completado su servicio militar, para hacer más fácil su incorporación a la vida civil.

e. Contratar a educadores experimentados, para que elaboren métodos emergentes que contribuyan a fortalecer la cooperación, la interacción personal, la aceptación de los demás, el sentimiento de seguridad y pertenencia dentro de los grupos escolarizados en el sistema formal.

f. Solicitar a los gremios y organizaciones de comunicación social, que en colaboración con grupos interdisciplinarios, formulen y lleven a la práctica programas permanentes de orientación y concienciación para la vida en paz.

g. Solicitar a las iglesias, a los sindicatos y a los gremios, que dentro de un programa nacional de educación para la paz, contribuyan a la orientación de los fieles y de los agremiados -en el caso de los sindicatos y los gremios- hacia la práctica de relaciones fraternas con todos sus semejantes sin prejuicios ni discriminaciones de ninguna clase.

3.2 Par mediano y largo plazo.

a) Fortalecer la estructura y el funcionamiento del instituto o entidad que oriente, coordine, ejecute y de seguimiento a programas de educación para la paz.

b) Que las universidades que tengan carreras relacionadas con la educación, introduzcan dentro de algunos de sus programas, componentes de métodos o técnicas que contribuyan a la educación para la paz.

c) Que en todos los niveles del sistema educativo se estudie el fenómeno guerra como producto de la voluntad de los seres humanos, y que, en consecuencia, se estudien los mecanismos que controlen esa voluntad a efecto de que las guerras no se produzcan.

d) Practicar métodos de enseñanza-aprendizaje que desarrolle la imaginación y la creatividad, la imaginación y el espíritu crítico para poner bajo control los conflictos.

e) Formar educadores con suficiente conocimiento de la realidad del mundo actual y que, sin mistificaciones ideológicas de ninguna clase, obtengan la capacitación para educar por la paz.

f) Trabajar a partir de una temática como la siguiente, sin que su formulación aquí expuesta sea única y exhaustiva.

? Hacer un enfoque global de la violencia, ya sea directa o estructural.
? Auxiliar al estudiante para que desarrolle dentro de su sistema de valores, la integración de la paz con la justicia y la libertad.
? Motivar al estudiante para que tome verdadera conciencia del amor que debe a nuestro país, sin que ello signifique el menosprecio del valor de otros países.
? Fomentar el espíritu crítico y dialógico para cuestionar ideologías políticas así como a Estados nacionales.
? Desarrollar en forma equilibrada la capacidad intelectual y efectiva de los estudiantes.
? Desarrollar formas de pensar independientes y espontaneas para crear y para tomar decisiones acertadas.
? Desarrollar en los estudiantes la capacidad de dominar presiones psicológicas que tiendan a despertar el odio.
? Ejercitar actitudes que tiendan a "querer a los demás tal como son en su manera distinta de ser".
? Reconocer que nuestro país y su población constituyen una parte activa de la humanidad y que debe ocupar en ella el lugar que le corresponde.
? Identificar junto con otros las diversas formas de actuar tendientes a modificar relaciones sociales que generan violencia para encontrar formas de controlarla.
? Desarrollar habilidades y actitudes que permitan sobreponerse sin violencia a toda presión social que obstaculice la realización de las propias potencialidades.
? Enriquecer los conocimientos, habilidades y actitudes de los estudiantes para que actúen con éxito en el control de los conflictos que se producen a su alrededor.
? Desarrollar la conciencia de solidaridad humana para lograr la comprensión internacional.

g) Elaborar planes de absorción progresiva de todos los habitantes del país que demanden educación en los distintos niveles del sistema.

h) Elaborar planes realistas para que la educación inicial tome carta de ciudadanía en nuestro país.

i) Crear instituciones que atiendan científicamente a los menores huérfanos abandonados.

j) Continuar programas de erradicación real de las comunidades marginales.

k) Prestar el apoyo necesario a las madres solteras y abandonadas.

l) Habilitar cuanto espacio físico sea necesario para la recreación de la población.

m) Desarrolla programas permanentes de restauración y conservación de los recursos naturales renovables, como un deber ineludible de conservar el hábitat del ser humano.

n) Hacer realidad el cumplimiento de los derechos del niño, especialmente dentro de las circunstancias de la guerra y de la postguerra, por ser él, por su indefinición, el más vulnerable a todas las consecuencias que el conflicto ha generado.

Para finalizar, cito lo que Ernst Bloch escribe como síntesis de la utopía, que para él se desenvuelve en tres niveles:
1º. El hombre es un ser de insatisfacción, de hambre y de carencia;
2º. Por el poder de la utopía, descubre que es posible imaginar un futuro donde su perfección es deseable y posible,
3º. En consecuencia, tiene que comprometerse en una acción concreta, orientada por la utopía, enraizada en su condición, así, la utopía se torna en optimismo militante para el cual no hay límites."
Si esto es un reto para los educadores, debemos aceptarlo y actuar en consecuencia.

REFERENCIAS
BALOYRA, Enrique El Salvador en Transición 2° Edición. San Salvador, Universidad Centroamericana "José Simeón Cañas" Editores, 1986.
DURYEA SMITH, Charles (compilador). La lucha por la paz. Trad. de Antonio Bonanno, Buenos Aires, Grupo Editor Latinoamericano, 1986.
HASLER, Alfred (compilador). El odio en el mundo actual. Trad de Federico Latorre, Madrid, Alianza Editorial, 1973.
IBARRA, Cristóbal Humberto. Nuestro mundo y nuestra crisis. (Discurso). San Salvador, 16 de agosto 1985
LEDERACH, John Paul. Educar para la paz. Madrid, Editoral Fonatamara, 1984.
MAYOR ZARAGOZA, Federico. Mañana siempre es tarde. Madrid, Espasa Calpe, 1987
El derecho humano a la paz. Paris. UNESCO, 1997
MONTES, Santiago. Los derechos humanos a la luz de la antropología. Publicaciones de la UCA, San Salvador, 1970.
ROTARY INTERNATIONAL. Siete sendas hacia la paz. 8° Impresión, Zurich, Edit. Evanston, 1978
SILVIA MICHELENA, José A. (coordinador). Paz, seguridad y desarrollo en América Latina. Caracas, Edit. Nueva Sociedad, 1987.
Constitución Política de El Salvador, 1983
Ley General de Educación, 1990

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